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Christopher Shaw - Reconciliando

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Mensaje  PREDICADOR Lun Feb 27, 2012 8:57 pm

Reconciliando
La restauración de las relaciones era una prioridad impostergable en la vida de los hijos de Dios.
Versículo: Mateo 5:23-24
Leer versículo
Ocultar versículo 5:23 »Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,
5:24 deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.

Esta enseñanza contradice los conceptos populares de lo que debemos hacer en situaciones de conflicto interpersonal. Normalmente nosotros enseñaríamos que si alguien tiene algo contra otra persona, que vaya y lo hable con ella. Mas Cristo revierte los roles y nos dice que si tenemos conciencia de que nuestro hermano tiene algo contra nosotros debemos tomar la iniciativa de buscarlo.Aún cuando queramos convencernos de que nuestra ofrenda es recibida con agrado, Dios se resiste a la devoción de aquellos que no están en paz con sus semejantes. La razón pareciera encontrarse en las características que asumimos cuando estamos ofendidos. Lejos de buscar la manera de resolver nuestro conflicto, nos airamos y tendemos a aislarnos de la persona que, según entendemos, nos ha ofendido. Por naturaleza no buscamos hablar las cosas y poner todo en claro. Más bien tendemos a encerrarnos en nosotros mismos y dejar que nuestro corazón se llene de pensamientos indignos hacia la otra persona.
Quizás es por la fuerza de estos sentimientos que nos resistimos a buscar al otro para hablar lo sucedido. Sea cual sea la razón, Cristo anima a la persona que es causante de la ofensa (sea real o imaginada) a que tome la iniciativa de ir a hablar con el ofendido. De esta manera se asegura de que, cualquiera sea el camino a recorrer, una relación quebrada no continúe indefinidamente.
El Señor creía que esta necesidad de reconciliación era tan fundamental para la salud espiritual de los involucrados, que ordena que se interrumpa un acto de adoración hacia Dios para realizar este paso de restauración. En muchas situaciones creemos que nuestra relación con Dios puede seguir normalmente, a pesar de que nuestras relaciones horizontales, con los que son de la familia, no gozan de la salud que deberían tener. Cristo, sin embargo, quería recalcar que la rotura de las relaciones con nuestros hermanos afecta dramáticamente nuestra relación con el Padre. Aún cuando queramos convencernos de que nuestra ofrenda es recibida con agrado, la Palabra revela que Dios se resiste a la devoción de aquellos que no están en paz con sus semejantes. En Isaías 58, un pasaje que denuncia con dureza la religiosidad de Israel, el profeta condena al pueblo porque ayunan, se visten de cilicio y oran al Señor mientras oprimen a sus trabajadores y buscan cada uno su propia conveniencia. He aquí, ayunáis para contiendas y riñas, y para herir con puño malvado (v. 4). El pasaje anima a una expresión de la vida espiritual que se traduce en relaciones armoniosos con Dios y con los hombres.
Por todo esto, Cristo resaltó que la restauración de las relaciones era una prioridad impostergable en la vida de los hijos de Dios. La cuestión fundamental en juego no es quién tiene razón en el pleito o la disputa existente. La cuestión fundamental es si las dos personas están dispuestas a dar paso a la ley del amor, que es la primera ley, y la que resume todos los demás mandamientos.
Para pensar:
Somos como bestias cuando asesinamos. Somos como hombres cuando juzgamos. Somos como Dios cuando perdonamos. Anónimo.

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