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José R. Hernández - Respuestas en tiempos difíciles

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José R. Hernández - Respuestas en tiempos difíciles

Mensaje  PREDICADOR el Miér Mar 14, 2012 8:13 pm

José R. Hernández - Respuestas en tiempos difíciles

Como les he dicho en otras ocasiones, algunos de nosotros al atravesar por situaciones difíciles, o al atravesar por momentos de prueba, pensamos que es debido a que Dios se ha olvidado de nosotros. La realidad del caso es que Dios nunca se olvida de nosotros, y si sabe muy bien por lo que nos toca pasar. La realidad del caso es que ninguno de nosotros somos huérfanos, nosotros somos hijos de nuestro Padre celestial quien se ocupa, y preocupa por cada uno de nosotros individualmente. El problema esta en que en muchas ocasiones nosotros no encontramos consuelo en el saber esto. No encontramos consuelo o aliento, y al esto suceder, pues entonces comenzamos a dudar. Dudamos al vernos en situaciones difíciles, y al no poder encontrar una solución humana al asunto. Quiero que ahora estudiemos unos versículos que nos hablan acerca de este mismo tema. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.

Isaías 40:27-31 – ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? 28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. 29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.

Como siempre digo, para tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Cuando leemos este capitulo desde el inicio, encontramos que este capitulo esta lleno de palabras de consuelo, y promesas de Dios (Isaías 40:1-2.) En otras palabras, encontramos palabras que estimulan a un pueblo que se encontraba pasando por tiempos difíciles. Este pueblo estaba atravesando por grandes decepciones; me explico un poco. Cuando examinamos lo que le paso a este pueblo en ese entonces, nos damos cuenta que la vida que ellos pensaban que merecían era muy diferente a la vida que ellos llevaban en actualidad. Ellos pensaban que su vida tenía que ser mucho mejor solamente por el simple hecho de ser el pueblo elegido de Dios, y que podían hacer lo que quisieran. Ellos esperaban tener éxito en todo; ellos esperaban prevalecer sobre sus enemigos, pero este no fue siempre el caso. Cuando examinamos la historia de este pueblo, todos veremos que ellos no experimentaron el éxito que debían tener. La verdad de todo es que las naciones a su alrededor crecían en poder y prominencia mientras que este pueblo aparentaba ir en retroceso. Fíjense bien lo que ellos estaban pasando. Las diez tribus del norte habían sido capturadas por Asiría, y el resto de Israel estaba a punto de ser derrotado por Babilonia. El futuro de este pueblo no lucia nada bueno, y ellos estaban completamente desconsolados, después de todo, esto no debería estarle pasando al pueblo escogido de Dios. Hermanos, existen numerosas personas en este mundo que piensan exactamente de esta manera. Existen numerosos creyentes que piensan que por el simple hecho de decir que creen en Dios tendrán éxito en todo, y prevalecerán en todo momento. Esto es una gran decepción del diablo, el simple hecho de profesar que se cree en Dios y Jesucristo no es suficiente, se necesita mucho más de eso (Santiago 2:19.) Como les dije, este pueblo reconocía que existía Dios, ellos proclamaban creer en Dios, pero ellos dudaban de Dios. Dudaban en su corazón porque pensaban que Dios se había olvidado de ellos debido a los momentos difíciles por los cuales estaban atravesando. Pero la realidad del caso es que Dios no se había olvidado de ellos, ellos se habían olvidado de Dios. Ellos no seguían lo que Dios les decía, ellos eran personas idolatras, y rebelde. Estas acciones les condujo a dudar de Dios, Su Palabra, y Sus promesas.

Como he dicho en otras ocasiones, la duda es algo que detiene el crecimiento, la duda es algo que interrumpe nuestro caminar, y es algo que destruye la fe. Si yo le preguntara a alguien aquí si dudan de Dios, la respuesta en toda ocasión seria que no, pero nuestra respuesta audible puede ser muy diferente a la respuesta que verdaderamente sentimos. ¡Que barbaridad pastor!, ¿cómo se le ocurre decir eso? Lo digo porque es verdad; quiero que tomemos unos segundos y examinemos nuestro corazón, ¿has encontrado la duda morando en el?

Con nuestros labios nosotros podemos decir mucho, pero en nuestro corazón es donde encontraremos la verdadera respuesta. Fíjense bien lo que sucedió con este pueblo y verán que lo que les digo es cierto. Aquí leemos, “¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?.” Sin duda alguna, en esta pregunta que Dios le hace a este pueblo vemos una actitud de duda reflejada en ella. Quizás ellos no lo manifestaron de manera audible, y muchos nunca lo harán de manera audible, pero la realidad del caso es que Dios ve mucho más haya de lo audible, Dios escudriña la mente y el corazón de las personas y sabe cuando nosotros dudamos de Él (Romanos 8:27.) Es triste decir esto, pero queramos admitirlo o no, la mayoría de nosotros dudamos de Dios. No tenemos que decir que dudamos de Dios en forma audible, pero cuando examinamos nuestro corazón, si somos honestos con nosotros mismos, todos aquí encontraremos que dudamos de Dios, y lo más triste del caso es que lo hacemos con frecuencia.

Preguntémonos ahora, y seamos honestos con nosotros mismos, ¿has sentido que Dios se ha olvidado de ti? ¿Has sentido que a Dios no le importan tus dificultades? Quizás llevamos ya tiempo orando por una situación y no hemos recibido la respuesta. Quizás estamos orando por nuestros hijos, pero mientras más oramos más rebeldes aparentan estar. Quizás estamos pidiendo prosperidad, pero esa es la semana que se nos rompe el automóvil, descubrimos una gotera en el techo de la casa, y se estalla la plomería. Cuando cosas como estas o semejantes ocurren, entonces comenzamos a dudar, comenzamos a pensar que Dios se ha olvidado de nosotros, que Dios no ve las situaciones difíciles que estamos atravesando. Pero si te sientes así, no te preocupes porque no es algo nuevo, a través de la historia muchos se han sentido así. Muchos se han sentido solos y desamparados; seguramente que todos los profetas del Antiguo Testamento se sintieron de esa manera en un tiempo u otro. Ellos todos comunicaban los mensajes de Dios al pueblo, pero tal parece que mientras más mensajes recibían, menos entendían. Pero esto es algo que no se detiene en el Antiguo Testamento con los profetas. Los propios discípulos de Jesús llegaron a sentirse de esta manera aun teniéndole a su lado (Marcos 4:38.) Pero si te has sentido de esta manera, si piensas como este pueblo pensaba, si piensas que Dios se ha olvidado de ti, y que no le importan tus problemas, escucha hoy lo que Él te dice, escucha hoy lo que Él te recuerda.

Él te dice “¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.” Aquí encontramos un recordatorio de quien Dios es. Él es el Dios eterno, el creador de la tierra y el universo. Él es el alpha y omega, sin Él no existe nada, y nada ha existido antes de Él. Hermanos Él es eterno, y porque es eterno esto significa que Su Palabra es eterna, y sus promesas son para siempre, es por esa misma razón que nosotros hoy podemos llamarnos hijos de Dios. Este pueblo necesitaba que se les recordara quien Dios es, y muchos de nosotros tenemos que escuchar exactamente esto. Muchos de nosotros necesitamos que se nos recuerde que servimos a un Dios todopoderoso (Apocalipsis 1:8), que servimos a un Dios misericordioso (Salmos 145:17), que servimos a un Dios que nos ama (Juan 3:16), que servimos a un Dios que desea lo mejor para nosotros, que servimos a un Dios que nunca nos abandona (Mateo 18:19-20.) Quizás no entendamos ¿por qué? estamos atravesando por ciertas situaciones, quizás no entendamos como puede ser que Dios permita que pasemos por momentos difíciles, pero quizás también estas cosas no son para que nosotros las entendamos (Isaías 55:8-9), sino para que descansemos en Su gloria, majestad, y poder (Mateo 11:28.) Nosotros quizás no entendamos, nosotros nos podemos cansar, pero recordemos que Dios “No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.” Para Dios no existen los limites que tenemos nosotros. Para Dios nada es imposible, Él no se cansa de ayudarnos, los que nos cansamos somos nosotros. Nosotros nos cansamos porqué en muchas ocasiones no podemos ver el ¿por que? de las cosas. Pero no es para nosotros saber el ¿por que? Porque por muy inteligentes que seamos nunca podremos tener el entendimiento de Dios. Él sabe ¿por que? estamos pasando por una situación o problema. Nosotros solamente tenemos que fijar nuestra vista en Dios y no dejar que nuestra fe y visión sea arrebatada por el enemigo. Si te encuentras en esa situación, si quizás no entiendas el ¿por qué? de las cosas, y simplemente estas cansado de luchar, entonces escucha la promesa que Dios tiene para ti.

“El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. 30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; 31 pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Cuando más cansados estamos tenemos que saber que: “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.” Solo tenemos que pedirlo y Él lo dará (Marcos 11:24), nosotros nos podemos cansar y agotar, pero Dios es una fuente de fuerza inagotable. Cuando más débiles estamos, ya sea por enfermedad, cansancio físico o mental, es cuando tenemos que envés de pensar que Dios se a olvidado de nosotros decir Señor multiplica mis fuerzas (Salmos 28:8; 37:39; 46:1.) Tenemos que orar y decirle Señor te necesito ahora más que nunca. Orar y pedirle que no solo nos de las fuerzas necesaria para vencer el problema o situación, sino que también nos de el entendimiento de ¿por que? tuvimos que pasar por esa situación (Proverbios 15:21; 15:32.) En estos versículos también encontramos algo bien interesante, aquí encontramos “Los muchachos se fatigan, y se cansan, los jóvenes flaquean y caen.” La palabra clave aquí es “jóvenes.”

Con frecuencia esta palabra es asociada con ser impaciente, y si hacemos memoria de nuestra juventud, creo que sin duda alguna nos daremos cuenta que es verdad. Cuando uno es joven no tiene paciencia para nada; queremos las cosas en el momento, y si no es así, nos enfadamos o molestamos. Esto exactamente es lo que le esta sucediendo a muchos en el mundo hoy en día, esperan que todo sea a su manera y no tienen la paciencia de esperar en el tiempo de Dios. Es en esta desesperación que llega la duda, la fe flaquea y permitimos que el demonio mentiroso nos arrebate nuestra visión. La impaciencia o el no saber esperar es algo que puede destruir una obra. Pensemos en algo por unos segundos, si estamos construyendo una casa, y no esperamos a que se seque el cemento en las paredes antes de poner el techo, ¿qué sucederá? Sin duda alguna el peso del techo ara que las paredes se derrumben porque el cemento no le ha dado la fortaleza, el cemento no ha cementado los ladrillos para mantenerle firme. Igualmente sucede con el creyente que no sabe esperar en Dios, igualmente sucede con el creyente que trata de resolver todo a su manera, y por su propia fuerza. Pero cuando aprendemos a esperar en Jehová, cuando aprendemos a confiar en Su habilidad y dejar la nuestra a un lado, entonces “pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantaran alas como las águilas, correrán, y no se cansaran, caminaran y no se fatigaran.” Pero esta promesa no es fácil de recibir, no es fácil de recibir porque significa que ahora tendremos que esperar pacientemente en nuestro Padre. La impaciencia nos roba las bendiciones de Dios; cuando hacemos las cosas sin esperar en Dios, cuando hacemos las cosas por nuestra propia voluntad, nos perdemos la bendición de Dios (Hebreos 6:11-16; 10:35-37.) Ser paciente no es nada fácil, como les dije, la mayoría de nosotros queremos las cosas no ahora, sino ayer. Queremos las cosas de inmediato, pero preguntémonos ¿qué si Dios también tuviera esa impaciencia? ¡Gloria a Dios por su paciencia! Si Dios tuviera nuestra impaciencia este mundo se hubiese acabado hace ya mucho tiempo. Si Dios tuviera nuestra impaciencia el hombre ya no existiría. No existe barrera ni obstáculo cual no pueda ser derrotado por la fortaleza de Dios; de eso es lo que habla este versículo. Nosotros estamos llamados a correr por todo el mundo sin cansar llevando el evangelio de Dios. Estamos llamados a caminar en una vida Cristiana para que podamos servir de luz en este mundo de tinieblas. Estamos llamados a correr sin cansar y caminar sin fatigar.

Para concluir. Con frecuencia nosotros pensamos que Dios se a olvidado de nosotros, pensamos que Dios nos ha fallado. Este pueblo protestaba porque pensaban que Dios les había fallado, pero esta no era la realidad. Al igual, en muchas ocasiones nosotros mismos nos ponemos a protestar porque pensamos que Dios nos ha fallado, que nos ha abandonado, pero esta tampoco es la realidad. Nosotros nos cansamos o agotamos de lidiar con problemas o situaciones, y llega el momento que no sabemos ni lo que queremos porque estamos tan cansados. Y en esos momentos cuando más cansados estamos es cuando Dios más fuerte y más esta con nosotros (2 Corintios 12:9.) Pero solo si nuestra fe no flaquea, solo si podemos tener la confianza completa en Él. Dios nos hace pasar por situaciones, pero si esperamos en Él, si no flaquea nuestra fe, Su propósito será revelado.

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