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José R. Hernández - Haciendo un compromiso

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José R. Hernández - Haciendo un compromiso

Mensaje  PREDICADOR el Miér Mar 14, 2012 8:02 pm

José R. Hernández - Haciendo un compromiso

La semana pasada les hable acerca del bautizo del Espíritu Santo. Vimos que el ser bautizado por el Espíritu Santo es mucho más que hablar en lenguas; vimos que el hablar en lenguas si es una manifestación, pero no es la única que existe. Quiero continuar en esos pensamientos en el día de hoy. Quiero que sigamos buscando lo que necesitamos para recibir victoria tras victoria en nuestro diario vivir. Esto es algo que en ocasiones los creyentes nunca alcanzan; no alcanzamos la victoria porque dependemos más en nosotros que en Dios. Dependemos más en nuestra propia habilidad que en el poder de Dios. Como les dije la semana pasada, tenemos que alimentar el Espíritu Santo que ahora mora en nosotros; tenemos que alimentar el fuego con el oxigeno que es la Palabra de Dios; tenemos que buscar de Dios en todo momento para poder vivir vidas victoriosas. Tenemos que hacer un compromiso con Él, y no comprometer nuestra fe por nada ni nadie. Busquemos ahora en la Palabra de Dios un ejemplo de un compromiso genuino, y veamos el resultado. Hoy estaremos leyendo del capitulo 14 del segundo libro de Crónicas. Porque el tiempo es corto, no leeré el capitulo completo, sino que haré referencia a los versículos claves. Les pido que en su tiempo de meditación lean el capitulo completo.

2 Crónicas 14:1-8 - Durmió Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David; y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días tuvo sosiego el país por diez años. 2 E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios. 3 Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera; 4 y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos. 5 Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado. 6 Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz. 7 Dijo, por tanto, a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra; porque hemos buscado a Jehová nuestro Dios; le hemos buscado, y él nos ha dado paz por todas partes. Edificaron, pues, y fueron prosperados.

Como siempre digo, para entender mejor el mensaje que Dios tiene para nosotros, primero tenemos que repasar un poco de historia. David reino sobre todo Israel, seguido por su hijo Salomón. Después de la muerte del rey Salomón, el reino de Israel cayo en gran desorden, fue tanto el desorden que el reino fue dividido en dos; el reino del sur y el reino del norte. Existía el reino del norte, Israel, cual era ocupado por diez de las doce tribus de Israel, y el reino de sur, Judá, ocupado por las dos restante tribus. Cuando analizamos la historia de ambos reinos vemos que eran muy diferentes. Judá tuvo un total de veinte reyes, ocho de los cuales fueron hombres de Dios; mientras que Israel tuvo un total de diecinueve reyes, y ninguno fue hombre de Dios. De los ocho hombres de Dios que reinaron en Judá, cinco de ellos fueron utilizados por Dios para traer un avivamiento; el rey Asa fue uno de ellos. Pero, ¿por qué Asa? En la Palabra encontramos que fue porque él hizo lo correcto ante los ojos de Dios (1 Reyes 15:11.) Asa fue el tercer rey de Judá durante el periodo del reino dividido. Con esto en mente continuemos con el mensaje que Dios tiene para nosotros hoy.

En estos versículos leemos “Porque quitó los altares del culto extraño, y los lugares altos; quebró las imágenes, y destruyó los símbolos de Asera;” Este fue el primer paso que dio el rey Asa; quitar de su reino las cosas que no le agradaban a Dios. Hermanos aquí tenemos una lección muy importante que aprender. En muchas ocasiones nosotros nos vemos confrontados con situaciones y dificultades, nos vemos envueltos en problemas y dilemas, y siempre nos preguntamos ¿por qué? No creo que exista una persona que al llegar una dificultad no se haga esa pregunta. Pero la respuesta en muchas ocasiones es porque muchos se han alejado de la voluntad de Dios; muchos han cambiado la verdad de Dios por la mentira del diablo (Romanos 1:25;) muchos han seguido en cosas que saben que desagradan a Dios por complacer o no disgustar a otro. Continuamos relacionándonos con personas influenciadas por demonios por temor a herirle los sentimientos. Pero este no fue el caso con Asa. Lo primero que hizo este rey fue eliminar todas esas tradiciones inspiradas por demonios que habían sido introducidas en el pueblo de Dios.

Estoy seguro que esto no le fue nada fácil, estoy seguro que él encontró gran oposición, pero la oposición que haya encontrado no lo detuvo. La critica no lo detuvo, lo que pensaran de él no lo detuvo, nada de esto lo detuvo porque él sabia que estaba haciendo lo correcto ante los ojos de Dios. Inevitablemente él hirió los sentimientos de muchos, hirió los sentimientos de los sacerdotes y seguidores de Asera, pero si el herir los sentimientos de los hombres es lo que hacia falta hacer, él estaba dispuesto a hacerlo. En otras palabras lo que estamos viendo de parte de este rey es un compromiso genuino con Dios; estamos viendo que él no comprometería su fe por nada o nadie. Esto es algo que muchos debemos aprender hacer. Esto es algo que muchos tenemos que comenzar a hacer. Tal como el rey Asa tomo el primer paso, muchos creyentes tienen que hacer lo mismo. Muchos tenemos que tomar el primer paso y destruir en nuestra vida las obras del enemigo. ¿De que les hablo? Les hablo de esos vicios, les hablo de esos sentimientos, les hablo de la hipocresía, les hablo de todas esas cosas que guardamos secretamente en nuestros corazones que sabemos muy bien que desagradan a Dios. No es necesario que yo me pare aquí y siga nombrando esas cosas, estoy seguro que muchos en este mismo momento han recibido convicción de lo que les he dicho. Tenemos que destruir esas obras del enemigo que nos apartan de nuestro Dios (3 Juan 11;) esas obras que nos alejan de la presencia divina de nuestro Padre celestial; tenemos que destruir esas obras que interrumpen el fluir del Espíritu Santo en nosotros (Efesios 4:30-31.) Tenemos que hacer un compromiso total con la enseñanza de la Palabra de Dios. El creyente no puede permitir que la cultura, la opinión popular, y que los altos funcionarios dicten como interpretar o aplicar las enseñanzas de Dios. Es por eso que tenemos que estudiar y aplicar lo que Dios nos ha dado. Es por eso que tenemos que proclamarlo al mundo como la verdad que es (Juan 8:32.)

Lo segundo que hizo este rey fue que mando que se buscase más de Jehová. Aquí leemos: “y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos.” Esto es algo que también carece en la vida de muchos creyentes. Muchos no buscan más de Dios, muchos como les he dicho en otras ocasiones, al enfrentarnos a las cosas dependemos más en nuestra propia habilidad que en Dios. Confiamos más en lo que nosotros podemos hacer que en el poder infinito de Dios. Lo que sucede en muchas ocasiones es que estamos tan preocupados con las cosas que nos rodean, que se nos olvida que servimos a un Dios justo. El problema es que muchas personas piensan que conocen la voluntad de Dios, también existen muchos que piensan que como han recibido el regalo de la salvación no necesitan hacer más nada. Pero les digo que toda persona que piense así esta muy equivocada. Nosotros todos tenemos que buscar más el rostro de Dios. Si las personas en este mundo en vez de estar tan preocupados con las cosas terrenales buscasen más de Dios, las cosas no estarían como están (2 Crónicas 7:14.) Si el pueblo de Dios buscase mas de Él, entonces no sufriríamos como en muchas ocasiones sufrimos. Tenemos que buscar de Dios mientras Él todavía esta disponible; tiene que haber un arrepentimiento genuino en nuestras vidas (Isaías 55:6-7.) Tenemos que buscar más de Dios en todo momento; tenemos darle el primer lugar a Dios en nuestra vida. Fíjense bien como sucedió aquí cuando ellos hicieron esto, la Palabra nos dice: “Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los lugares altos y las imágenes; y estuvo el reino en paz bajo su reinado.” Cuando ellos le dieron a Dios el primer lugar en sus vidas, la paz llego a ellos. Asa estaba en paz con Dios, estaba en paz con el mismo, y estaba en paz con sus vecinos. No les hablo de una paz que él pudiese producir, la paz de la que ellos gozaban era la paz que solo Dios puede dar. ¿Cómo la obtuvo? La obtuvo a través de hacer lo correcto ante los ojos de Dios; la obtuvo permitiendo que Dios ocupara el primer lugar en su vida. Cuando le damos a Dios el primer lugar en nuestra vida, cuando no tememos seguir a Cristo, entonces la paz llegara a nosotros (Juan 14:27; Filipenses 4:7.)

Lo tercero que hizo este rey fue edificar sobre lo que había iniciado. Aquí leemos: “Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto había paz en la tierra, y no había guerra contra él en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz. 7 Dijo, por tanto, a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas de muros con torres, puertas y barras, ya que la tierra es nuestra; porque hemos buscado a Jehová nuestro Dios; le hemos buscado, y él nos ha dado paz por todas partes. Edificaron, pues, y fueron prosperados.”

Asa fue muy sabio al construir su defensa mientras ellos se gozaban de la paz. Él no esperó a que llegase la guerra para prepararse, el se preparo para la guerra durante el tiempo de paz (2 Crónicas 14:8.) Esto es algo que muchos creyentes también fallan en hacer. Muchos hemos encontrado la paz de Dios, y estamos tan cómodos que relajamos nuestra guardia, dejamos caer nuestra defensa. El peligro en esto esta en que cuando hacemos esto, entonces seremos atacados. Muchos fallamos en prepararnos para la batalla. Queramos reconocerlo o no, todo creyente esta peleando en una guerra espiritual (Efesios 6:12.) Esta guerra ha sido peleada desde el principio del mundo, y será peleada hasta que nuestro Señor regrese. Estamos combatiendo una guerra que no se puede visualizar, y no podemos contar las perdidas. Satanás es muy astuto en sus táctica, y tratara cualquier cosa en cualquier momento para destruirnos. Como les he dicho en otras ocasiones, el campo principal de batalla esta en nuestra mente y él la usa para engañar, tentar, mentir, inspirar malos pensamientos, confusión, dudas, temor, desanimo, etc. Es por esto que tenemos que estar preparados en todo momento; si hoy te gozas de la paz de Dios, entonces no pierdas tiempo y preparate para la batalla. En nuestra vida espiritual, tenemos que prepararnos para nuestra siguiente batalla durante nuestro tiempo de paz. Pero como les dije, muchos no hacen esto, muchos esperan a que surja la batalla para comenzar a prepararse. Pensemos en esto por unos momentos; un abogado no se prepara para un juicio el día del juicio, el abogado ya va preparado al juicio; un deportista no se prepara para un evento el día del evento, el deportista se entrena por muchos meses o años antes del evento; un estudiante no se prepara para el examen el día del examen, el estudiante estudia mucho antes para sacar buenas notas; pudiéramos seguir con los ejemplos, pero creo que ya tiene muy buena idea de lo que les digo. Asa se preparo, y no fue en vano, porque ellos fueron atacados (2 Crónicas 14:9.) La fuerza del enemigo era mucho superior a la de su ejercito, para cualquiera esto hubiese lucido como una perdida, pero NO para una persona que ha hecho un compromiso genuino con Dios.

Lo cuatro que hizo Asa fue que él no confió en su poder, no confió en su sabiduría; él confió y descanso en el poder de Dios. Aquí leemos: “Entonces salió Asa contra él, y ordenaron la batalla en el valle de Sefata junto a Maresa. 11 Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: !!Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová, tú eres nuestro Dios; no prevalezca contra ti el hombre. 12 Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá; y huyeron los etíopes” (2 Crónicas 14:10-12.) ¡Gloria a Dios! Mientras más difícil sea la adversidad, mejor veremos la oportunidad para que Dios se glorifique. Dios se glorifico, Dios les entrego la victoria, y la victoria fue total (2 Crónicas 14:14-15.)

Para concluir. Tenemos que hacer un compromiso genuino con Dios; no podemos vivir fuera de la voluntad de Dios y pensar que seremos prosperados. No podemos ignorar lo que Él nos esta diciendo. Estamos viendo como suceden cosas malas y feas a nuestro alrededor, pero muchos lo único que hacen es justificarlas. No podemos seguir justificando las acciones del mundo, tenemos que decir ¡basta ya! Es la responsabilidad de cada uno de nosotros que estamos aquí, tanto joven como adultos de hacer la voluntad de Dios. De reprender a ese demonio mentiroso que esta tratando de romper la obra de Dios aquí en la tierra. La hora a llegado de atacar al enemigo, de montar un plan de rescate por todas esas almas que están perdidas en las justificaciones, e ignorancia. Vivamos bajo la palabra de Dios, y recibiremos las bendiciones que Él tiene para su pueblo. Tenemos que aceptar la responsabilidad que conlleva el ser Cristiano. Tenemos que tomar los pasos para liberar el pueblo de Dios. No podemos estar preocupados de lo que va a suceder o lo que van a decir. Él sabe lo que va a suceder y como va a suceder. Nosotros solamente tenemos que dejarnos ser guiados por Él y su divina presencia. En estos versículos que estudiamos hoy encontramos la formula para vencer, encontramos cuatro pasos a seguir para obtener le bendición de Dios. Primero, tenemos que eliminar de nuestra vida todo lo que no agrada a Dios; segundo, buscar más de Dios en todo momento; tercero, prepararnos y fortalecernos en su Palabra para poder pelear la buena batalla; cuarto, tenemos que confiar y descansar en Su poder. El rey Asa logra el éxito con estos pasos a seguir, él fue un hombre de compromiso. Te pregunto, ¿lo eres tu?, ¿lo deseas tu? Has hoy un compromiso con Cristo. Pon a Cristo delante de la batalla de tu vida y Él te entregara la victoria.


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